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Los "Jabalíes" Cortes Rugby

Superhombres no, pero casi (Not Superman, but almost)

Superhombres no, pero casi (Not Superman, but almost)


La inclusión de la Rugby World Cup 2007 en la escena deportiva mundial está evidenciando un concepto de deporte que a muchos sorprende por el nivel de intensidad de juego que se mantiene a lo largo del encuentro, en el que puede considerarse el referente de los deportes colectivos de contacto. Este torneo obliga a la selección capaz de levantar la Web Ellis Cup a jugar los siete partidos que le separan del primer enfrentamiento con la final en 44 días de campeonato. Se trata de un acontecimiento de tal dimensión que lo catapulta a unos niveles de difusión e impacto comparables a los grandes eventos deportivos de nuestra era (Mundial de Fútbol, Juegos Olímpicos y Tour de Francia).

Las exigencias de entrenamiento y competición del rugby profesional requieren que los jugadores se sometan a situaciones extremas. Un jugador de la liga inglesa o francesa disputa alrededor de 30-40 partidos por temporada (pueden sobrepasar los 50 en el caso de los internacionales). Para ello las temporadas se prolongan a lo largo de 47 semanas de intensiva preparación, lo que deja al jugador con unas escasas 4 o 5 semanas vacacionales (aunque no de descanso, puesto que se les exige seguir los rigurosos planes individualizados diseñados por los preparadores físicos).

Con tales requerimientos, la planificación del trabajo busca el equilibrio entre el entrenamiento necesario para seguir mejorando física, técnica y tácticamente y la recuperación fisiológica y psíquica del jugador, para que pueda alcanzar el punto óptimo de forma.

EXIGENCIAS DE LA COMPETICIÓN

El rugby es, en esencia, un juego de invasión del espacio, lo que conlleva un nivel elevadísimo de permisividad del contacto que hay que estar dispuesto a aceptar y asumir en todo momento. La propia dinámica del juego obliga a que los atacantes y defensores que se encuentren en un punto determinado desarrollen una pequeña batalla por la posesión del balón o el avance metro a metro. Es precisamente el contacto en el juego el que actúa como un imán que atrapa y ejerce una atracción difícil de explicar para los más de tres millones de jugadores que hay en el mundo.

Choques, luchas y saltos: más de 300 acciones de contacto individual que se reparten entre percusiones, placajes, agarres, arrancadas de balón, saltos y levantamientos de jugadores. Consecuencia de este gran abanico de situaciones de contacto es que la preparación física del jugador profesional requiere entrenamientos orientados a aumentar y reforzar la musculatura de los jugadores. Hasta tal punto es importante el trabajo de musculación que en los últimos 10 años el Índice de Masa Corporal, el peso y la talla de los jugadores se ha incrementado hasta una tasa dos veces superior que el promedio de todo el siglo pasado.

Agrupamientos espontáneos: considerado por los analistas como una referencia de la continuidad del juego, los agrupamientos espontáneos superan los 170 por partido. Tradicionalmente un trabajo reservado a los delanteros, hoy por hoy se considera que todos los jugadores deben entrenar y mejorar su participación en estas situaciones del juego. En términos técnicos se puede destacar que la calidad del primer contacto es determinante para seguir avanzando y asegurar la disponibilidad del balón.

Formaciones ordenadas: Las melés constituyen, junto con el ensayo, uno de los elementos más distintivos del juego. En un partido de elite se suceden alrededor de 20 melés, que formadas por dos grupos de 8 jugadores rondan los 2.000 kgs de enfrentamiento directo de masa humana. Considerada la máxima expresión de la fuerza colectiva, los terceras líneas son los responsables de la estabilización de las fuerzas, los segunda líneas los que generan y los primeras líneas los que la transmiten.

Desplazamientos: durante los casi 40' de tiempo real de juego un jugador recorre unos 8 kms., combinando diferentes acciones: cambios de pie, cambios de ritmo, cambios de dirección, sprints y trote. En el juego debe mantenerse una constante: la velocidad del jugador debe aumentar en la misma medida en la que se aproxima al balón. Por ello, puesto que se requieren muchos desplazamientos explosivos, las intensidades a las que deben entrenar los jugadores son muy elevadas.

Pases y lanzamientos: no todos los jugadores participan directamente sobre el balón con la misma frecuencia, pero deben estar preparados para ser efectivos en cuanto les llegue (quizás sea sólo una o dos veces durante el partido). Alrededor de 280 pases por partido y unos 30 lanzamientos en el lateral. El entrenamiento se fundamenta en un trabajo de mucha precisión, donde el objetivo se orienta a la resistencia a la fatiga puesto que ésta determina la calidad de uno de los binomios indisolubles: pase-recepción

Puntapies: Existen varias formas de patear el balón (entre los 50 y 70 por partido: de volea, de bote pronto, raso, plantado, etc.) que pueden ser realizados por cualquier jugador. No obstante, en el alto nivel, estas acciones acostumbran a estar reservadas a unos pocos elegidos en cada equipo. Tres razones justifican la especialización del pateador: la posibilidad de conseguir puntos (bote pronto y plantado), el hecho de seguir avanzando en el espacio y el elevadísimo nivel de exigencia que implica un puntapié para la estructura músculo-esquelética del jugador.

Las exigencias impuestas por la competición llegan a tales niveles que obligan a técnicos de equipos de elite a gestionar plantillas formadas por 35-40 jugadores, de ninguna otra manera puede finalizarse una temporada competitiva con garantías de éxito.

LA RECUPERACIÓN

Finalizar un partido ya es, en sí mismo, una gesta épica. Si bien es cierto que al final de la contienda un sinfín de sensaciones dolorosas acompañan a los jugadores al vestuario, en sus cuerpos emergen las molestias ocasionadas por los golpes y aplastamientos recibidos y que van despertando en forma de magulladuras, contusiones, torceduras, hematomas, etc.

Los estudios más recientes sobre la incidencia lesional indican que las lesiones musculares en el muslo son las más comunes en el rugby, seguidas de las que afectan a la articulación de la rodilla (en los tres cuartos) y la articulación del hombro (para los delanteros). De este modo los estudios concluyen que las situaciones de juego más susceptible de provocar una lesión son las de placaje y de colisión entre jugadores.

No obstante, no son tan frecuentes las lesiones que obliguen a los jugadores a permanecer en reposo y perderse entrenamientos o partidos. Sus cuerpos están preparados y acostumbrados a jugar y entrenar con molestias que para otros deportistas serían poco más que insufribles. Por ello, los medios de recuperación del jugador se erigen como una pieza fundamental integrada en el proceso de entrenamiento. Entre las técnicas más extendidas en la elite profesional cabe destacar:

La alimentación: como promedio estándar un partido de rugby puede requerir unas 600 kilocalorias (500 kcal. en fútbol, 651 kcal. correr 10 kms), pero hay que sumarle el desgaste energético que implican las situaciones de contacto y lucha, lo que nos aproxima a las 1.000 kilocalorias por partido. De esta forma, las dietas muy ricas en hidratos de carbono y conseguir una rapidísima reposición de sustratos y líquidos tras los partidos y entrenamientos son esenciales en el alto nivel.

Medios de recuperación:

Crioterapia: baños parciales o completos sumergidos en hielo, sus beneficios de asocian al efecto antiinflamatorio de las bajas temperaturas.

Baños de contraste: que combinan inmersiones en agua fría seguidas de inmersiones en agua caliente, y que tienden a mejorar el flujo sanguíneo y, por lo tanto, a regenerar las zonas musculares dañadas.

Masajes: quizás de las más efectivas y antiguas técnicas de recuperación, a la que debe asociarse el efecto de relajación psíquica.

Ejercicios aeróbicos: aconsejables en las 24 horas siguientes al partido, puesto que facilita la eliminación del lactato acumulado. Puede ejercitarse de múltiples formas, desde ejercicios sin contacto hasta el aqua-aerobic .

Tiempo libre: recientemente considerado como fundamental para la sostenibilidad de la vida del jugador profesional. Un jugador feliz es un jugador predispuesto a alcanzar mayores niveles de rendimiento.

Permítanme un apunte final, algo que subyace por encima de lo que emerge en un terreno de juego y que afecta a la propia esencia de este deporte. Que el rugby se consolide como un juego dinámico y seguro es algo que está escrito y se encuentra en las reglas del juego. Pero la capacidad de sobreponerse a la exigencia física del juego, a luchar junto al compañero hasta la extenuación y oponerse al adversario incluso con dolor, esto sólo se encuentra en lo más interno del jugador de rugby, y les aseguro que no importa que sea profesional

                        Inglés

The inclusion of Rugby World Cup 2007 on the international sports scene is showing a concept of sport that many surprised by the level of intensity of the game that is maintained throughout the meeting, which can be considered the benchmark of sports contact. This tournament requires the selection capable of lifting the Web Ellis Cup to play seven matches that time from the first clash with the final 44 days of the tournament. This is an event of such dimension that it catapult to a level of outreach and impact comparable to the great sporting events of our era (World Cup, Olympics and the Tour de France).

The demands of training and competition require that professional rugby players were subjected to extreme situations. A player in the league English or French dispute about 30-40 games per season (may exceed 50 in the case of international). This season drags along 47 weeks of intensive preparation, which leaves the player with a rare 4 or 5 weeks holiday (though not rest, as they are required to follow the rigorous individualized plans designed by physical preparers ).

With such requirements, work planning looking for a balance between training necessary to further improve physically, technically and tactically, and the physiological and psychological recovery of the player, enabling it to reach the peak of form.

REQUIREMENTS OF THE COMPETITION

Rugby is, in essence, a game of space invasion, which carries a high level of permissiveness of the contact you have to be willing to accept at all times. The very dynamic of the game requires that the attackers and defenders who are at some point develop a small battle for possession of the ball or the progress meter to meter. It is precisely the contact in the game which acts as a magnet that traps and exerts a pull difficult to explain to the more than three million players in the world.

Shocks, struggles and jumps: more than 300 actions of individual contact that are shared between percussion, placajes, grabbing, dragged from ball jumps and uprisings players. One consequence of this wide range of situations of contact is that the player's physical preparation requires professional training aimed at enhancing and strengthening the muscles of the players. So much so it is important that the work of bodybuilding in the past 10 years, the Body Mass Index, the weight and size of the players has increased to a rate two times higher than the average throughout the last century.

Groups spontaneous: regarded by analysts as a reference to the continuity of the game, spontaneous clusters exceed 170 per game. Traditionally a job reserved for strikers today it is considered that all players must train and improve their participation in these situations of the game. In technical terms can be noted that the quality of first contact is crucial to move forward and ensure the availability of the ball.

Training ordered: melés, together with the trial, one of the most distinctive elements of the game. In a party elite occur around 20 melés, which consist of two groups of 8 players around the 2,000 kgs of direct confrontation of human mass. Considered the ultimate expression of the collective strength, the third lines are responsible for stabilizing forces, the second lines that generate and the first lines that transmit.

Displacement: during the nearly 40 'real-time game player runs about 8 kms. Combining different actions: changes stand, changing pace, changing direction, sprints and jogging. In the game must remain constant: the speed of the player must increase to the same extent in which it has approached the ball. Therefore, since they require many movements explosives, the intensity with which they train the players are very high.

Pass and releases: not all players involved directly on the ball with the same frequency, but must be prepared to be effective as soon as they arrive (perhaps only once or twice during the match). Around 280 passes per game and about 30 pitches on the side. The training is based on a work of great precision, where the objective is geared towards fatigue resistance because it determines the quality of one of the indissoluble binomials: pase-recepción

Puntapies: There are several ways to kick the ball (between 50 and 70 per game: volley, boat soon, satin, planted, and so on.) That may be made by any player. However, the high-level, these actions are usually reserved for a select few in each team. Three reasons specialization pateador: the ability to get points (boat early and planted), the fact move in space and the very high level of demand which implies a kick for the structure músculo - esquelética player.

The demands imposed by the competition reach such levels that require technical elite teams to manage templates comprising 35-40 players, in any way can complete a season competitive with guarantees of success.

RECOVERY

Finish a game and is, in itself, an epic. While it is true that at the end of the race endless painful sensations accompany players to dress, in their bodies emerge for the inconvenience caused by the crushing blows and received and ranging awakening in the form of bruises, bruises, sprains, bruises, etc..

The most recent studies on the incidence indicate that the lesion in the thigh muscle injuries are the most common in rugby, followed by those that affect the knee joint (three-fourths) and the articulation of the shoulder (for strikers ). Thus studies conclude that the situations in the game more likely to cause an injury are those of placaje and collisions between players.

However, they are not as frequent injuries that force players to stay at rest and miss workouts or games. Their bodies are prepared and used to train and play with inconvenience for other athletes would be little more than unbearable. Thus, the means of recovery Player posed as a key element integrated in the training process. Among the most prevalent in the elite professional include:

The food: an average standard of a match rugby may require about 600 kilocalories (500 kcal. In football, 651 kcal. Run 10 kms), but we must add wear energy situations involving contact and fight, which brings us the 1,000 kilocalories per game. Thus, diets rich in carbohydrates and get a very rapid replacement of liquid substrates and after matches and training are essential in the high level.

Means of recovery:

Cryotherapy: bathrooms partial or complete immersion in ice, its benefits associated with the anti-inflammatory effect of low temperatures.

Bathrooms contrast: combining dives in cold water followed by dives in hot water, and they tend to improve blood flow and, therefore, to restore areas damaged muscle.

Massage: perhaps the oldest and most effective techniques for recovery, which should join the effect of mental relaxation.

Aerobic Exercise: advisable in the 24 hours following the party, as it facilitates the removal of lactate accumulated. You can exercise in many ways, from years without contact until aqua-aerobic.

Leisure recently seen as crucial for the sustainability of life of the professional player. A happy player is a player predisposed to reach higher levels of performance.

Allow me one final point, something that underlies above what emerges in a playground and that affects the very essence of the sport. To consolidate rugby as a game dynamic and secure is something that is written and is in the rules. But the ability to overcome the physical demands of the game, to fight alongside the companion to the sheer oppose the adversary even with pain, it is only at the internal rugby player, and I can assure you that no matter who is professional



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